sábado, 2 de mayo de 2009

TENER UN MODELO

En enero me cayó en las manos el libro de Leopoldo Abadía, La crisis ninja y otros misterios de la economía actual (Espasa Calpe, Madrid 2009). No sabía de su existencia, debe ser porque no veo mucho la tele. Desde hacía un año, su explicación de la crisis económica se había expandido mucho más rápido que cualquier virus mutante. Es un libro magnífico y además no quita mucho tiempo, sobre todo por el interés que suscita. No me extraña que la editorial le dejase libertad para escribir lo que quisiese.

En uno de los primeros capítulos relata el encuentro con Alberto Ullastres, que fue el primer embajador de españa en lo que se llamaba "Mercado Común". Abadía se quedó asombrado de la sabiduría de ese hombre. El amigo que le acompañó en ese encuentro, le apuntó: "sí, sabe mucho: pero lo más importante es que tiene un modelo en la cabeza".

La traducción de "tener un modelo" lo especifica enseguida como "tener todo empalmado en su cabeza, y saber automáticamente que si tiras de un hilo se mueven cuatro o cinco cosas". Esto me llamó la mucho la atención. Tener un modelo.

Para tener un modelo hay que salirse un poco de los circuitos de lo inmediato. Del hoy y ahora, y mirar un poco hacia arriba y alrededor. Me parece que para tener un modelo hay que ejercitar la memoria, lo que se suele llamar experiencia. Hay que arriesgar dedicando tiempo a saber cosas que parecen inútiles, como la historia del propio país o lo que han pensado esos hombres que se dicen "filósofos". Porque condicionan más de lo que parece el comportamiento propio -y es muy útil conocerse a uno mismo- y ajeno, aún en cuestiones que parecen intrascendentes. Hay que saber escuchar y comprender.

Quizá todas estas cosas, y más, sean lo que fundamentan los modelos. Los modelos que tienen esas personas que saben lo que se mueve cuando tiras de un hilo. Pero con modelos no nacemos, hace falta esfuerzo, trabajo. La forma más fácil de renunciar a "tener un modelo" es la queja y la acusación a los demás. La forma más directa de adquirirlo es pensar, y para pensar hay que tener algo en que pensar. "Porque todo está ligado. Porque todo forma parte de un todo" (p. 50).


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