Esa misma noche, la sexta, la bruja Morgana y su búho visitaron a Sid (ver entradas anteriores). Y le propuso otro engaño: le dijo que el trébol no era de la suerte ilimitada sino de la desgracias. Quien lo arranque morirá en tres días, pero si nadie lo hace, morirá Merlín. Por eso quiere que alguien lo encuentre y muera. Por tanto, era mejor que Sid se volviese a su palacio.Pero a Sid se le ocurrió otra cosa: llevaría el trébol a Merlín y le pediría que lo arrancase. Si lo hacía él mismo, no moriría. Ni él ni nadie. La bruja se fue malhumorada, y Sid se quedó pensativo. A pesar de todo seguía creyendo en Merlín y quería llevar su trabajo hasta el final.
Cuando hayas acabado de crear todas las circunstancias, ten paciencia, no abandones. Para que llegue la buena suerte confía.
Notas tomadas de la lectura del libro La bona sort, claus per a la prosperitat (Urano, Barcelona 2004) de Àlex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario