martes, 12 de mayo de 2009

BUSCAR LA BUENA SUERTE (V): EL VALOR DE LOS DETALLES

Nott y Sid continuaban buscando el trébol de las cuatro hojas de la suerte ilimitada (ver entradas anteriores). Llegó el sexto día. Nott estaba desanimado y de bajón total. Le daba vueltas a que Merlín era un mentiroso. Había perdido la confianza y ahora lo que quería era encontrar a alguien que le confirmase que era imposible encontrar el trébol. Decidió ir a preguntar a Ston, la Madre de todas las Piedras.

Ston estaba en la cima de una montaña llamada El Peñasco de los Peñascos, la más alta de todo el Bosque Encantado. Cuando le preguntó si era posible que hubiese un trébol de cuatro hojas en el Bosque, Ston rió a gusto y le dijo que era imposible. Para que nazca un trébol de cuatro hojas, que es una planta muy delicada hace falta que la tierra esté libre de piedras. Y Ston sabía bien que todo el terreno del bosque estaba minado de piedras, más grandes o más pequeñas, pero muchas. Lo sabía Ston que era la madre de todas las piedras.

Nott vio confirmado su temor. Pero se llegó a consolar. Si no hay trébol para mí, tampoco lo habrá para Sid.

Sid despertó la mañana del sexto día. Un rayo de sol le dio en la cara, gracias a que había podado los árboles. Contempló muy orgulloso su pequeño terreno. Y pensó qué le faltaría para optimizar las circunstancias. Como no se le ocurría nada, se dio cuenta de que le faltaba perspectiva, una visión de conjunto, y decidió subir al punto más alto del Bosque para conseguirlo (buscaba perspectiva, distancia: tener horizonte a la vista da ideas útiles e impensadas).

Cuando estaba en la cima del Peñasco de los Peñascos, que era el lugar más alto del Bosque, oyó la voz de Ston que se quejaba: me estás pisando. Sid pidió perdón; bajó y entabló conversación con Ston. Le contó lo que estaba haciendo. Ston le dijo que había pasado el caballero negro hacía poco. Y le comentó además que en un terreno con piedras era imposible que naciese un trébol Mágico de cuatro hojas. Era un detalle pequeño, pero imprescindible. Sid se sorprendió de que la perspectiva global que buscaba le había llevado a descubrir la importancia de los detalles. Bajo y se dispuso a quitar todas las piedras que había en su terreno.

Bajo circunstancias aparentemente necesarias, la suerte a veces no llega. Busca en los detalles circunstancias aparentemente innecesarias pero imprescindibles.

(Notas tomadas del libro La bona sort, claus per a la prosperitat (Urano, Barcelona 2004) de Àlex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes).

Mañana publicaré unas líneas que me han llegado de un lector de Estados Unidos, sobre el doctorado de Barack Obama en la Notre Dame University (puedes ir leyendo el enlace que he puesto, relacionado con el tema, en ¡No te lo pierdas!).

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