sábado, 16 de mayo de 2009

BUSCAR LA BUENA SUERTE (VII): NO COMPRARLA

Había llegado la sexta noche, la anterior al último día de plazo en el que brotaría el trébol de las cuatro hojas de la suerte ilimitada. Nott, el caballero del caballo negro, y Sid, el caballero del caballo blanco se habían encontrado al anochecer. Eran los dos candidatos a encontrarlo y sus búsquedas habían tenido características muy dispares.

Pero la noche del sexto día no fue tranquila. La bruja Morgana visitó con su búho a Nott. Era la bruja más temida del Bosque Encantado y de todo el país. Su principal rival era Merlín. Le confirmó que Merlín les había engañado y hubiese querido engañar a todos los caballeros, sabía dónde nacería el trébol y había querido alejar a todo los caballeros para quedarse con él. Y le prometió decirle dónde nacería el trébol si el se comprometía a matar a Merlín, así los dos saldrían ganando. El trébol, le dijo, nacería en el jardín del palacio real. Las palabras de Morgana tenían apariencia de belleza, pero adolecían de verdad.

Nadie puede vender la buena suerte, la buena suerte no se vende. Desconfía de los vendedores de suerte.

Apuntes tomados de la lectura de La bona sort, claus per a la prosperitat (Urano, Barcelona 2004) de Àlex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes.

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