miércoles, 6 de mayo de 2009

BUSCAR LA BUENA SUERTE (II): CAMBIAR LAS CIRCUNSTANCIAS

Cuenta el libro La buena suerte (ver la primera parte), que lo primero que hizo Nott -el caballero del caballo negro- para encontrar el trebol de las cuatro hojas de la suerte ilimitada en el Bosque Encantado fue buscar enseguida al Nomo. Era un personaje que conocía muy bien todo el bosque y tenia muchas galerías excavadas por todo su subsuelo. Cuando lo encontró, después de mucho preguntar, le trató con dureza para que le explicara dónde debería nacer ese trébol, o dónde había habido alguna vez alguno. Pero el Nomo se enfadó por la forma y la insistencia y le repitió que en el bosque no había habido nunca ni podría haber un trébol de cuatro hojas. Nott insistió aludiendo que Merlín lo había prometido y afirmado, pero el Nomo se enfadó todavía más, porque se sintió insultado como mentiroso.

Poco después Sid -el caballero del caballo blanco- encontró al Nomo (Príncipe de la Tierra), que se volvió a enojar cuando le preguntaron otra vez por el trébol. Volvió a insistir en que era imposible, que nunca lo había habido y que nunca lo habrá.

Pero Sid, al contrario que Nott, le trató bien. Si lo decía el Nomo, que vivía y conocía muy bien el bosque sería por algo, y si Merlín decía lo contrario, también tendría sus razones. Tenía que saber como conjugar estas dos verdades contrapuestas. Así que le preguntó al Nomo por qué no podía haber nunca un trébol de cuatro hojas en el bosque. El Nomo, que ya se estaba yendo, le dijo que era por la tierra. La tierra del bosque era muy dura, nunca nadie la había oxigenado, y había perdido toda su riqueza, y el trébol de cuatro hojas era una planta delicada y no podía brotar de aquella tierra tan mala.

Entonces Sid sacó sus consecuencias: si se removía un poco de tierra y se enriquecía podría brotar un trébol de cuatro hojas. Y el Nomo seguro que sabía dónde encontrar buena tierra. Se lo preguntó. Le respondió que en el territorio de los Cowls, las vacas enanas, que acumulan el estiércol en algunas zonas.

Sid pensó que el hecho de que no hubiese crecido un trébol nunca no significaba necesariamente que no pudiera ocurrir. Así que decidió ir al territorio de las Cowls, las vacas enanas, y traer un poco de tierra. Lo hizo, y escogió una pequeña parcela de pocos palmos en el bosque: removió la tierra y la enriqueció con la que había traído del territorio de las vacas enanas. Llegó la noche y se quedó contemplando su parcelita; estaba cansado y se durmió pensando que allí podría nacer el trébol.

Habían tardado en encontrar al Nomo tres días, les quedaban cuatro para que naciese el trébol.

Si ahora no tienes buena suerte puede ser porque las circunstancias son las de siempre. Para que llegue conviene cambiar las circunstancias.
¡A cambiar las circunstancias! (Puedes enviar este artículo a un amig@ pulsando el sobrecito que aparece abajo).

(Ideas apuntadas del libro La bona sort, claus per a la prosperitat (Urano, Barcelona 2004) de Àlex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes).

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