Esperanza Puente es madre soltera desde los 18 años y decidió abortar cuando, años después, volvió a quedarse embarazada. Actualmente es la portavoz de la Fundación Red Madre (http://www.redmadre.es/) y acaba de publicar un libro titulado Rompiendo el silencio (Libroslibres, Madrid 2009), en el que expone su propio testimonio y el de otras mujeres que sufrieron un aborto provocado. Se lee de un tirón, te lo recomiendo. El testimonio de la autora ha sido escuchado en la ONU, en la subcomisión del Congreso sobre el aborto y en diversos foros y medios de comunicación nacionales e internacionales. Ahora dedica su actividad profesional tanto al apoyo de mujeres con problemas relacionados con su embarazo como a la puesta en marcha de proyectos e iniciativas que contribuyan a paliar el síndrome post-aborto.El libro es un conjunto de testimonios y reflexiones de primera mano. Impactante. Copio un pasaje que me parece significativo (pp. 88-90), del que he omitido parte, por motivos de espacio y de sensibilidad:
- (Marta, 28 años)"Cuando cumplí los 18 me quedé embarazada (...). El día 8 por la mañana fuí a la clínica. Me pareció un lugar tétrico, frio y sin humanidad; eso no era una clínica. Una clínica ayuda a los enfermos, les cura, les alivia; allí me hicieron ver que mi bebe era una enfermedad y, claro, me lo "quitaron". Simplemente, querían el dinero.
Hay gente que pinta el aborto como si los que los que se dedican a practicarlo fuesen hermanitas de la caridad progesistas que hacen un bien a la mujer. Parece incluso que cumplen las leyes. Pues ahí les va lo que yo viví; cuando llegué, me tomaron mis datos, no me pidieron el DNI, me pasaron a una sala de espera llena de mujeres; todas calladas. Yo era la más joven, el resto tenía entre 35 y 45 años, más o menos. Me llevaron a otra sala para hacerme una ecografía. La ginecóloga, seria y muy distante, no me miró a los ojos, no me enseñó la pantalla, simplemente corroboró que estaba embarazada de tres meses. Volví a la sala espera (...).
Nadie me explicó lo que me iban a hacer(...). Luego oí el aspirador y sentí una aborción que me dolía muchísimo: era como si me estuviesen vaciando entera (...). No se cuánto tiempo pasó, ni que hicieron con mi hijo. Salí del quirófano sintiendo dolor y muerte (...). Estaba sola. Al rato entró la enfermera y me dijo que me vistiera, tenía que irme. La habitación iba a ser ocupada por otras mujeres. Psicológicamente, es lo más traumático que viviré jamás".
Desde 1985 se han practicado en España más de un millón de abortos. Muchas mujeres que en su día celebraron la legalización de la supresión del embarazo han cambiado luego su punto de vista. Y otras han lamentado la poca información que tuvieron cuando decidieron abortar. Uno de los ultimos capítulos del libro analiza "el aborto que viene", y no parece que vayamos por el buen camino.
Me parece que el aborto es un problema, así lo entendemos todos. Y me parece que la solución más acertada no es "eliminar" bebés no nacidos (así los llaman sus madres en este libro), sino acciones encaminadas a ayudar a esas madres, que se enfrentan a panoramas bastante sombríos, como también queda de manifiesto en las páginas de Rompiendo el silencio. Por eso han proliferado Fundaciones como Red Madre y muchas otras.




