sábado, 10 de septiembre de 2011

SUBIR LOS IMPUESTOS A LOS RICOS


El jueves pasado, entrevistaron en una emisora de radio al Secretario de Inspectores de Hacienda de España (o algo así), y le interrogaron sobre la subida de impuestos a las grandes fortunas y de sobre la renta y su impacto en la economía. Dijo algunas cosas que he pensado escribirlas antes de olvidarlas, porque otras ya las he olvidado.

Ideas básicas. Con el dinero podemos hacer dos cosas: ahorrarlo o gastarlo. Esto es lo que dijo: me parece que falta "invertirlo". Pero sigamos adelante. Las personas que tenemos poca renta no tenemos alternativa: lo gastamos, lo mejor que sepamos para llegar a fin de mes. Al gastarlo pagamos un impuesto que se llama IVA, y con ello contribuimos al bien común (vamos a denominarlo así).

Los que tienen mucha renta les da para ahorrar (o a invertir): en fondos de inversión, en bolsa... o comprando una casa. Como es un dinero que no se han gastado, al pagar el impuesto sobre la renta, contribuyen a bien común de esa manera.

Al Secretario General le faltó contemplar una cosa: que las grandes fortunas y los que tienen más gastan también mucho más y pagan mucho más IVA, y de esa manera contribuyen más al bien común. Esto puede ser más o menos justo. Depende. Hay personas que tienen más porque han trabajado mucho durante muchos años. Otros no. En cualquier caso, me parece interesante pensar en estas cuestiones, para evitar demagogias y para enterarnos de como funciona la economía.


viernes, 9 de septiembre de 2011

LA CULPA DE LOS BANCOS


El otro día, cenando con dos amigos, surgió la conversación de la culpa de los bancos en la actual crisis económica. Uno de ellos defendía que atribuir la culpa de la crisis a los bancos y a las grandes empresas era un argumento casposo, pasado, decimonónico. El otro, en cambio, defendía esa postura. Dio una explicación que me recordó a la de Leopoldo Abadía y su crisis Ninja. La explicación me pareció clara. 

 En época de bonanza económica, cuando todo va como una locomotora, los bancos conceden hipotecas que antes nunca se les ocurriría conceder. A personas que no tienen ninguna garantía de devolver el préstamo. Pero estas personas quieren comprar una casa de 60 millones que, tal como van las cosas, dentro de dos años valdrá ochenta. Por lo tanto el banco, si al final se queda con la casa sale todavía ganando. Por eso, conceden hipotecas no por sesenta, sino por setenta. De esta manera los bancos, en el peor de los casos, si se quedan con la casa hipotecada, ganan todavía diez. Con los diez de más que les conceden esas personas se compran un coche, se van a cenar, se van de vacaciones... activan un tren de vida y un tren económico que está, en algún caso, por lo menos diez millones por encima de sus posibilidades. Y en los casos normales, setenta millones por encima. 

 Pero la economía se estanca. Los pisos de 60 millones pasan a valer 20. A los que se les había concedido la hipoteca se quedan sin trabajo, inmediatamente sin "tren de vida", poco después, si no tienen indignados en la puerta: sin casa. Y el banco pierde, aunque se quede con la casa, que ahora vale 20, y no hay como venderla. 

 En estas, el Gobierno va y concede deuda a los bancos. Es decir, ayuda a quien está en el origen de todo el entramado.

Sin duda da qué pensar. Faltan elementos al inicio de la argumentación: ¿por qué la economía está como una locomotora y por qué se estanca? Y también en medio ¿qué responsabilidad tienen las personas que viven por encima de sus posibilidades?¿son libres de hacerlo aunque afecte, más tarde o más temprano, no sólo a sus familias sino a toda la sociedad? Muy posiblemente haya más flecos...